miércoles, 7 de abril de 2010

Pisando tierra




A veces es necesario
que me duelan los ojos,
que retruene mi cabeza
(a gritos)
y se me anude la médula
entre el estómago y las costillas
al ver un individuo
(al que no conozco)
que se mete una jeringuilla
(directo a la yugular)
llena de una sustancia
¿controlada?
hasta dónde dice made in Japan
y se va en un viaje
(con plena intención y conocimiento de causa)
del que ni él
(ni yo)
sabemos la ruta
de regreso.

En ocasiones es necesario
que abra el periódico,
que mire la desgracia a los ojos
y me muera llorando
y me piense Quijote (sin Sancho)
y me siente por horas
tratando de encontrar
un ápice de explicación
(a lo inexplicable);
se muere gente
todos los días,
gente igual que tú
(y que yo)
y se matan otros
y le rompen la cabeza
y a otro lo hacen pedazos
y todo sigue
(como si nada).

Hoy es necesario
que presagie la náusea,
y el asco me retuerza la boca y las vísceras
(de golpe)
cuando levanto la vista
y veo otros
que prefieren caminar
con una venda
en los ojos.




lunes, 22 de febrero de 2010

Con S


La vida no ha cambiado. Soy la misma que hace 32 años, la misma que se peló las rodillas tantas veces porque siempre he sido más susceptible a la gravedad que otros. Quizás por eso es que siempre me he obligado a mantener los pies bien pegados a la tierra y no he dejado que ni un amago de humo se me suba a la cabeza. Total, si pasara me daría sinusitis y terminaría gastando una barbaridad en medicamentos y alcanfor.

Hace poco más de mes y medio, contra todas las estadísticas y probabilidades, me casé… libre, voluntariamente y con pleno conocimiento de causa. No usé velo, ni guantes, ni moño, ni salí en ninguna revista… me casé al son de los violines, con el pelo suelto y plumas y flores en la cabeza, rodeada de gente a quien quiero con locura, porque no se querer a medias… soy demasiado exigente como para dar puntos medios.

No deja de sorprendente ver la cantidad de personas que entiende las cosas a la inversa. Sigo teniendo los mismos gustos, disfrutando las mismas cosas y riéndome de las mismas barbaridades. Mi nivel de irreverencia continúa siendo el mismo. Por eso no entiendo, o no quiero, ni puedo, entender, cuando me comentan con voz de ánima en pena lo diferente que es la vida cuando te casas, como ahora “tienes que estar en tu casa… cocinando y atendiendo tus deberes”. Hasta donde se los dos nos pusimos de acuerdo para lanzarnos a la aventura. Por eso me niego soberanamente a adoptar para mí cualquier cosa que empiece con “es tu obligación…” a menos que tenga que ver con Derecho. A estas alturas del juego parece que no han advertido la diferencia… casada, no cazada… nadie me ha cortado las alas y nadie las va a cortar.



jueves, 5 de noviembre de 2009

Libre albedrío


Elijo,
quebrarme los pies mientras camino,
tropezarme
y de cuando en cuando,
sentir un nudo en el centro del pecho
a vivir en un mundo cuadriculado y perfecto
en el que sin duda
quedaría extinta...
estrangulada
en el artificio
de otras manos
sin
ser
yo.


Wake-Up Call



La luz se abre paso
y se asoma
a unos párpados
agotados
de tanto
vacío…

...la venda
para unos ojos
a--b--i--e--r--t--o--s
que se desbordan
ya
no es
posible.

lunes, 3 de agosto de 2009

Cursed



Porque las mentiras
que
se
e-s-c-a-p-a-n
si……..gi….lo…..sa………………..s
de tu boca
TODAS
saben a verdad.

viernes, 31 de julio de 2009

Auto-Definida



Tengo 31 años, un disco rayado que duele más de lo que debería doler una cosa tan diminuta, una glándula tiroidea que de vez en cuando se aburre y me juega una trastada y un carro que lavo solamente cuando le toca el cambio de aceite y filtro. No tengo perros, ni gatos, ni peces, ni plantas… se morirían por el abandono. Nací bajo el signo de Virgo. Mi amiga está convencida de que por error nací bajo el signo equivocado. Pasé mucho tiempo, más del que me gustaría reconocer, tratando de buscar algo de mí en el reflejo en el espejo hasta que un día encontré la manera de des-hacerme del yugo que no decidí ponerme, pero que de todas maneras me amarraba. Lloro en el cine, detesto el conformismo y la mediocridad, soy sarcástica, cínica, perfeccionista, regona e irreverente. Bailo sola, hablo rápido y mi habilidad matemática es igual a cero.
Los primeros libros que leí, y de los que tengo memoria clara, fueron las novelas de Agatha Christie. Terminé fascinada con Poirot y sus asuntos cuando tenía 10 años. De ahí en adelante me leía todo lo que encontraba de frente. A los 14 años descubrí que podía escribir y se abrió el mundo a través de mis manos. Terminé escribiendo poesía por encargo en la escuela superior – extremadamente cursi por cierto - pero la cursilería se perdona cuando tienes 14 años y la cabeza llena de musarañas. Ya a los 15 conocí al Gabo… el eterno amor de mi vida. Por su culpa terminé estudiando Literatura, o como muchos han dicho: desempleo. Gracias a esto soy experta poniendo acentos, comas y signos de puntuación y he revisado montañas de trabajos finales que no son para mí.

Si fuera por mí habría sido astronauta, médico, ingeniero, profesora, matemático, chef y 20 cosas más; sin embargo, por cosas del azar fui a parar en una oficina de abogadas como asistente. El día que le dije a una de mis jefas, que ahora es mi hada madrina, que quería estudiar Derecho lo primero que me dijo – y que me sigue diciendo – es que estaba loca. Pasé de una oficina a otra y ahora estoy a punto de terminar el Juris Doctor. Escribo menos de lo que quisiera porque siempre he pensado que no puedo forzar algo que tiene vida propia.

viernes, 15 de mayo de 2009

De regreso


Pasé muchas vidas
para llegar a esta,
tracé surcos,
subí montañas,
y crucé
de regreso,
te busque en mis momentos,
en los abrazos,
en los instantes que se le escapan a la suerte
y surgen de lo improvisto.

Sin saber quien eras
te miré a los ojos
y me regalaste la certeza
de que te veré
en la próxima
y podré reconocer
tu abrazo.